Me uní a este paseo en barco con mi esposa y mis dos hijos a finales de enero y, en general, me pareció que ofrecía una muy buena relación calidad-precio. El traslado desde el hotel fue puntual, el trayecto fue corto y, como el almuerzo y los refrescos estaban incluidos, apenas gastamos nada extra a bordo. La tripulación se aseguró de que el té y los zumos estuvieran siempre disponibles y hubo varias paradas tranquilas para nadar, aunque el agua estaba demasiado fría en invierno como para darse más que un chapuzón rápido. Las bahías cerca de Paradise Island estaban tranquilas y apacibles en esta época del año. El almuerzo era bastante básico, pero sabroso y abundante. El único inconveniente fue tener que esperar un poco antes de la salida mientras registraban a todos, pero una vez que zarpamos, el día transcurrió a un ritmo agradable y sin prisas.